La madrugada auguraba un secreto en cada rincón El aire vibraba con una expectación sensible Sus miradas llevaban un anhelo oculto La metrópolis dormía pero ella despertaba Cada movimiento era una invitación sin palabras El reflejo mostraba su esencia más íntima Una curva sugestiva que atraía sin parar La pasión quemaba el mutismo de la noche Sus labios susurraban secretos prohibidos La tiniebla era su aliada ideal Mika Lafuente desnuda exponía su carne al aire El reloj se detenía en cada caricia Sus dedos recorrían zonas íntimos Un movimiento sutil que encendía la llama La conexión era intensa entre sus figuras Gemidos contenidos en la penumbra Cada pulsación vibraba con fuego El cumbre se acercaba irremediablemente Sus siluetas unidos en la ardor La alba apareció cargada de misterios mudos